viernes, 29 de octubre de 2010

Compasión... Un valor en decadencia


Es un desaliento brusco y un poco evidente; es mas el abrupto encuentro con una ironía presente en los actos humanos. A decir verdad, el ser humano ha sido una especie muy egoísta, tal ha sido su egoísmo que en ocasiones su circulo de compasión, si quiera, se limita a unos dos o tres individuos, y pienso que tanto de ésto es producto de la estructura social; sí, por supuesto que lo es, pero tal vez muchos de estos egoístas obran por una coacción interna, no se dan cuenta de cuan intolerable puede tornarse esa apatía por lo moral y esa falta de comprensión sobre lo existente y sobre el adecuado compasivo actuar.

En efecto, siento tristeza y desconcierto, al ver como el ser humano no logra coaccionar con lo que es preciso razonar, tal vez... esa apatía al orden natural de las cosas o esa falta de fidelidad a los principios intuitivos de actuar, sea resultado causal del egoísmo inédito que promueve nuestra distópica sociedad sobre el ser humano.

Tal vez... sea prescindible entender que el circulo compasivo de algunos pocos se limite de manera intolerable por sobredosis de conceptos y estructuras inadecuadas, tal vez... aquellas ideas religiosas que sobrestiman el valor racional del ser humano para para colocarlo de manera subliminal por encima del natural intuitivo de los animales o el poco cinemático actuar de la naturaleza vegetal. Es claro, ésto de manera inconsciente y subyacente para aquellas mentes con falta de coraje y exceso de fe, ó tal vez es la sociedad en si misma que se olvida del correcto proceder sobre las conclusiones compasivas de reflexiones sobre la manera natural de actuar, esto seria evidente por la lluvia de ideas tan intrascendentes, inútiles, efímeras  que rodean al individuo en nuestra “modernidad”, lo claro es que no hay principio compasivo al que se le tenga fidelidad para actuar como comunidad consciente del valor -literalmente- vital que representa lo natural. 
Tal vez... no se dan cuenta de la maravillosa casualidad de cohesionar nuestra existencia a este aleatorio y comodísimo espacio en el universo y a este casual y tan insignificante tiempo en el universo. Aun así, pretendemos destruirlo o simplemente ignorarlo y no ser compasivos con cada uno de sus elementos.

¿Será una cuestión de moral?, no pretendo difundir tristeza pero si una reflexión sobre nuestros conceptos morales. El hecho de que no se estime el valor de la fidelidad a la compasión es triste. Mi mensaje es sencillo: La moral es una cuestión de principios y convicciones ligados a las ataduras y necesidades sociales. “es una necesidad mantener esa compasión por la naturaleza”.

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